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pyramidolic







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    2/23/2003 12:00 am
    javi says "¿por qué una pirámide cuadrangular?"
    ¿POR QUÉ UNA PIRÁMIDE CUADRANGULAR?

    Muchas veces me han preguntado por qué precisamente es una pirámide cuadrangular regular la única figura geométrica que sirve como modelo cósmico comprensible psicológicamente por la mente humana. ¿Por qué no puede ser un cubo o una esfera, por ejemplo, o un cono que incluso son figuras más elementales?.

    La Ley de Tres dice que tiene que haber tres fuerzas fundamentales en conjunción (una activa, una pasiva y otra neutra) para producir una manifestación, sólo dos fuerzas no pueden conseguirlo. De esta primera Ley fundamental de orden obtenemos el triángulo, efectivamente de todas las figuras planas posibles el triángulo es la que tiene menos lados, sólo dos lados no pueden cerrar un plano. El triángulo es el primer elemento geométrico que va a componer la Piedra, las aristas laterales forman triángulos.
    El resultado vibratorio de la manifestación originada por el concurso de las tres fuerzas primordiales en acción se simboliza con el cuadrado. La superficie cuadrada es el segundo elemento geométrico que va a formar parte de la Figura. La base es cuadrada. La colección de infinitos cuadrados paralelos que conforman la Piedra a partir de la base representa la gama de posibilidades vibratorias compatibles con la Ley, de esta manera se crea un espacio interpiramidal colmado de ondas. Cualquier resultado universal se asocia con una determinada frecuencia vibracional comprendida entre la cúspide (energía pura) y la base (materia oscura), lo veremos con más detalle en capítulos posteriores. Cada lado de cualquier cuadrado-resultado que tomemos arbitrariamente como ejemplo es parte de una cara triangular piramidal, esto significa que, en realidad, el cuadrado-resultado tiene un origen triangular, es decir, que procede de la actividad conjunta de las tres fuerzas, tal y como quisimos demostrar.

    Ninguna otra figura geométrica más sencilla que la Pirámide puede representar mejor la idea-triángulo que expresa la Ley de Tres y la idea-cuadrado que simboliza el resultado de su acción. Una esfera no tiene ni cuadrado ni triángulo, un cono tampoco, un cubo no tiene triángulo, un tetraedro no tiene cuadrado, todas las demás figuras son siempre más complejas que la Piedra piramidal y no sirven para simbolizar la Realidad porque Ésta, en esencia, es sintética y simple en extremo. La sencillez simbolizada por los primeros números es la única garantía que avala la existencia de una Realidad ordenada y plena de significado.

    El cinco representa al cosmos, es decir, al orden encarnado que se expande interiorizándose en el observador al tiempo que éste colapsa la Realidad exterior en expansión informativa como un suceso inteligible. El pentágono al transformarse en estrella de cinco puntas posee la propiedad de poder crecer hacia fuera y hacia dentro hasta el infinito a partir de sus propias leyes, o sea, puede reproducir su crecimiento exterior por su crecimiento interior y viceversa. El número fi (1,618033...) o número de oro es la clave que explica la esencia fractal de la Realidad, precisamente este número irracional se deduce a partir de la estrella de cinco puntas. Esto significa que la Realidad es autoconsciente y por eso consta tanto de una versión física-exterior como de otra psíquica-interior paralela, precisamente la Figura piramidal tiene cinco vértices y es en ellos donde se asienta la conciencia. El espacio triangular, esto es, la suma de infinitos triángulos que conforman la Piedra representa la versión física-exterior de la Realidad que es generada desde el vértice de la cúspide y después colapsada, es decir, hecha psíquica-interior, desde y por los cuatro vértices de la base. El espacio cuadrangular, o sea, la suma de los infinitos cuadrados desde la base en ascensión hasta la cima justamente representa la versión psíquica-interior generada por los cuatro vértices de la base como consecuencia de la interiorización del espacio físico-exterior triangular protagonizada por la conciencia que opera desde este lugar piramidal. Dicho de otra manera: la Pirámide es un pentágono y se comporta como tal desde el punto de vista de sus cinco vértices, en definitiva así consigue ser autoconsciente. En próximos capítulos veremos como la autoconciencia de la Figura radica en la capacidad que los usuarios cósmicos ubicados en los cinco vértices tienen para influenciar a todas y cada una de las partes que componen su Creación estando simbolizadas por todos los puntos del interior espacial piramidal.

    Resumiendo, la Piedra es plana gracias a la incorporación del triángulo (3) en sus aristas laterales (1), también es espacial gracias a la incorporación del cuadrado (4) en su base (2) y, por último también es tetradimensional, gracias a la incorporación del pentágono (5) en sus vértices (0). La autoconciencia para poder existir siendo una propiedad innata de la Realidad no sólo supone la necesaria existencia de orden cósmico sino también de hermetismo y de autocontención. Tal como el triángulo es la figura plana con menos lados, la Pirámide cuadrangular es la figura cúbica autoconsciente con menos elementos dimensionales.
    De esta forma demostramos que la propiedad exclusivamente de la Figura a la hora de servir como fiel símbolo de la Realidad no es una consecuencia mágica que radique en el formato de la Piedra en sí sino que está motivada por la Ley que subyace en los números más simples y por tanto su origen hay que buscarlo en la Ley numérico-geométrica general que afecta a la Realidad en todos sus niveles.
    La capacidad que como soporte hermenéutico tiene la Pirámide para explicar la Realidad no es una propiedad que radique en ella misma con independencia de la Geometría que anima a cualquier figura. La potencia explicativa simbólica es una consecuencia geométrica general que se manifiesta en la Piedra en exclusiva porque es la única figura que sintetiza la Ley numérica universal de forma paradigmática, tal y como hemos visto en párrafos anteriores. La Fórmula piramidal, por lo tanto, está en óptimas condiciones de ser la única Parábola para explicar el Todo con cierta garantía de fidelidad.
    El Sr. Pitágoras demostró que los números tres, cuatro y cinco tienen un plan, efectivamente, así ocurre cuando los relacionamos mediante la participación en el triángulo rectángulo. El valor de uno de los dos catetos elevado al cuadrado sumado al valor del otro, también elevado al cuadrado, es exactamente igual al valor del cuadrado de la hipotenusa. 9 + 16 = 25. Esta relación pitagórica entre los tres números fundamentales implicados en la Figura quiere demostrarnos psicológicamente que la pirámide cuadrangular es la única expresión cúbica emparentada con el famoso teorema que todos aprendimos siendo niños. Es evidente que nos enfrentamos al estudio de un tema tan sencillo como clásico.



    2/23/2003 12:00 am
    javi says "oriente y occidente"
    ORIENTE Y OCCIDENTE

    Las ideas cosmológicas y psicológicas, sobre el universo y el ser humano, que el Sr. George Gurdjieff a principios del siglo XX importó a Occidente procedentes de alguna zona incógnita del Asia Central y que luego sus seguidores comentaron durante la primera mitad del siglo son un ejemplo muy claro del empleo del método psicológico para acercarse al conocimiento de la Realidad con garantías de cierto éxito. Estas ideas extravagantes para la mentalidad occidental pertenecen a un sistema esotérico (Cuarto Camino) que comparte unos intereses con las filosofías clásicas y con las religiones tradicionales y otros con las ciencias empíricas, sin embargo, introduce enfoques originales basados en diagramas esquemáticos pero muy densos en significado como, por ejemplo, el Rayo de la Creación y el eneagrama.

    Un buen día de mi tierna juventud, mientras zascandileaba entre las estanterías de una librería encontré un libro firmado por un tal Sr. Ouspensky que se titulaba "Fragmentos de una enseñanza desconocida". En esa época yo ya estaba persuadido en mi búsqueda hacia lo trascendente pero todavía no había hallado ningún camino seguro. En un principio la lectura de este volumen misterioso me resultó un tanto incómoda porque a menudo topaba con el método psicológico como obstáculo reincidente. Por aquel entonces todavía no estaba acostumbrado a pensar en otras categorías y mi mente sólo era capaz de reflexionar a partir de las pautas lógicas y empíricas procedentes de mi educación académica. Luego me fui adaptando y terminé por sintonizar con nitidez cuando logré familiarizarme con la expansión mental que conlleva el uso de este método. Después de este primer titulo otros muchos vinieron a engrosar mi biblioteca. Tras el paso de unos años estos libros del Cuarto Camino se convirtieron para mí en un material de estudio teórico y de investigación práctica bastante frecuente.

    La Piedra se puede entender como una ampliación de contenido y un desarrollo cualitativo del sistema oriental enseñado por los Sres. Gurdjieff y Ouspensky en Europa y Estados Unidos (el Rayo de la Creación, la Ley de Tres, la Ley de Siete, las doce calidades energéticas, los seis procesos) y, por consiguiente, es muy recomendable para cualquier persona que se sienta atraída por estas ideas orientales.
    La Figura va más allá de lo que se puede encontrar siguiendo esta ruta psicológica porque también sintoniza con los espectaculares hallazgos protagonizados por físicos como los Sres. Einstein, Heisenberg, Schrödinger, Planck y Eddington entre otros (teoría de la relatividad, mecánica cuántica, Big-Bang, principio antrópico, etc.)
    El método empírico también está muy presente la Fórmula. No podría ser de otra manera, no se pueden olvidar los hechos probados por la Ciencia, sería equivalente a traicionar al Conocimiento. En la Parábola ambos métodos, inductivo y deductivo, oriental y occidental, arcaico y contemporáneo, afortunadamente se complementan para entender la Realidad. Haciéndome eco de la sinopsis que está en el final del magnífico libro del Sr. Ouspensky titulado "Tertium Organum, el tercer canon del pensamiento" haré una distinción entre la forma lógica y la forma psicológica de entender la Realidad con la finalidad de que usted, estimado lector, se sitúe convenientemente.
    Siguiendo el método lógico entendemos el espacio como algo tridimensional, el universo es una esfera infinita que, precisamente equivale a todo el espacio. Los fenómenos se entienden como sucesos en movimiento que ocurren en el tiempo. El futuro y el pasado, desde la perspectiva estrictamente lógica, no existen y el universo se encuentra inmerso en un proceso de continuos cambios. Sin embargo desde el punto de vista psicológico el espacio se concibe como un continuo espaciotiempo. El universo cambiante sólo lo es en apariencia.
    Para la lógica existen los conceptos, las palabras, los juicios, las inferencias, los pensamientos, el lenguaje oral y escrito, las alegorías y las emociones. Para el método psicológico hay una expansión de conceptos, unas emociones superiores que conllevan una carga cognitiva importante, también existe una conciencia de sí relacionada con la conciencia cósmica.
    Para la lógica A es A y A no es no-A, dicho de otra manera, cada cosa es A o es no-A, la lógica es eminentemente dualista, en definitiva es la lógica de las contraposiciones y de los silogismos. En cambio para el método psicológico A es tanto A como no A en tanto en cuanto hay una lógica acerca de la unidad de todo. El sujeto y el objeto llegan a ser la misma cosa. El universo se ve a si mismo a través del observador que, en definitiva, es él mismo.
    Las matemáticas también son diferentes para un método u otro. Para la lógica toda magnitud es siempre igual a si misma. Una parte es siempre más pequeña que el todo al cual pertenece, los números son finitos y de valores constantes, la geometría euclidiana basta para entender los supuestos que puedan plantearse. Para el método psicológico una magnitud puede no ser igual a si misma, una parte puede ser igual al todo, las matemáticas son de magnitudes infinitas y de números variables, existe la metageometría.
    El género de acciones que pueden verificarse lógicamente se limita al juego de la palanca (el primer invento humano). Hay posibilidad de ser consciente de los resultados, la causa de las acciones hay que encontrarla en el mundo externo, en impresiones recibidas del exterior. Sin embargo para el método psicológico las acciones no son mecánicas sino conscientes porque todas ellas tienen una finalidad cósmica global, existen acciones independientes que proceden del interior, es decir, de uno mismo y que para la mentalidad estrictamente lógica pueden parecer magia.
    La moralidad también es diferente según se aplique un método u otro. Para la lógica hay una división convencional y arbitraria en muchos casos, entre el bien y el mal, existe una sumisión a la conciencia grupal de familia, clan, etnia, tribu, nación, partido político o clase social. Para el método psicológico hay un retorno a la ley dentro de uno mismo, la ley natural que dicta la autoconciencia, también existe una emancipación de la sumisión a la conciencia grupal que entiende el mal y el bien según sus propias conveniencias egoístas y, sin embargo, existe un fuerte sentimiento de conciencia individual como unidad independiente pero integrada en el cosmos.
    La forma de conciencia para la lógica se limita a una división entre yo y no-yo, en cambio para el método psicológico hay un comienzo de autoconciencia y de conciencia cósmica a menudo acompañada de un estado de éxtasis de sabor místico. Sólo así se está en condiciones de comprender que el mundo y Dios son Uno y que, sin embargo, coexisten con una ley de escala que permite dotar de diferente calidad a todas las cosas. También se entiende que el universo es un ente vivo consciente y no un producto del azar. Se aceptará que todas las ramas del Conocimiento finalmente son sólo una. Se comprenderá el fundamental papel protagonizado por el ser humano en una Creación de ida y vuelta. En definitiva, la conciencia podrá conseguir el triunfo de su individuación aprendiendo a desarrollar acciones independientes.
    El empleo del método psicológico supone alcanzar una objetivo superior interior (ganar en el Juego Supremo). Lo principal es ir descubriendo los misterios de la Realidad para tener derecho a participar como instrumento en manos de la Voluntad Creadora y, de paso, contribuir al beneficio de las generaciones venideras. Así agradezco al mundo ser el soporte de mi existencia elemental y saldo la deuda contraída con la Realidad que tanto admiro. En este sentido, este trabajo tiene por objeto cumplir con un propósito puramente personal.



    2/23/2003 12:00 am
    javi says "la lógica de la Historia"
    LA LÓGICA DE LA HISTORIA

    Haremos un sintético repaso por la Historia de las civilizaciones para advertir la existencia de un ciclo donde las cuatro disciplinas fundamentales del Conocimiento, o sea, el Arte, la Filosofía, la Religión y la Ciencia aparecen como alternativamente dominantes siguiendo una pauta de orden temporal que no es casual sino que está predeterminada y volverá a repetirse. Hoy en día precisamente es cuando se está llegando a este punto de inflexión y un nuevo ciclo de cuatro épocas está a punto de comenzar. El Arte es la disciplina que siempre inaugura el ciclo, es pionero no arbitrariamente sino por su facultad de "inseminar" a las otras tres disciplinas para que, cuando les llegue su turno y siempre de acuerdo con el ritmo que motiva al ciclo temporal, fructifiquen las tendencias sugeridas durante la etapa artística. Así, siempre en armonía, están en óptimas condiciones de emerger distintas maneras válidas de acercarse al Conocimiento para comprender y vivir la
    Realidad sin anacronismos.

    La civilización egipcia con sus pirámides fue eminentemente artística. La Ciencia y la Religión estaban recubiertas de matices artísticos pero sin embargo nunca fueron víctimas de la intoxicación del Arte, por ejemplo, los monumentos de la meseta de Gizeh tenían conexiones divinas y astronómicas sin dejar de ser, ante todo, impresionantes por su belleza. La disciplina artística era la más indicada para conocer la Realidad en aquella época. Las obras de Arte de cierta relevancia, sobre todo en Arquitectura, estaban cifradas y los expertos podían leer en ellas utilizando ciertas claves secretas desconocidas para los neófitos. Estos artistas iniciados constituían la élite de la época. En aquellos días los artistas ocupaban altos cargos y siempre estaban cerca de los faraones.
    Con el paso del tiempo el Arte cedió su lugar preeminente a la Filosofía. Los estudiosos que vivieron en la Grecia clásica lo hicieron en un mundo donde la Filosofía era reina, filosofaban acerca de la Religión y de la Ciencia. En Grecia la élite socialmente dominante se caracterizaba por la contemplación. Las prisas modernas para el griego clásico no sólo suponían un estorbo sino que, además, constituían un auténtico disparate sólo cometido por individuos desequilibrados. Las obras de Arquitectura erigidas en aquella época son monumentos a la Filosofía. El ser humano era comprendido como un sujeto necesitado de respuestas y desatendido por el Cielo. Los dioses del panteón olímpico tenían atributos demasiado humanos, la Religión todavía no había aparecido con fuerza transformadora en el seno de la sociedad.
    A partir del auge del cristianismo y sobre todo durante la Edad Media la dominancia pasó de la Filosofía a la Religión. El hombre de mando y de importancia social era clérigo en gran parte de los casos. Las obras de Arte se desarrollaron a partir de temas religiosos. En esa época oscura la Filosofía estaba muy deformada por la Religión, además la auténtica Ciencia todavía no existía fuera de la Alquimia. El ciudadano de a pie debía ser sumiso hacia los dogmas religiosos y no debía plantearse anatemas para no ser excomulgado. La sabiduría se encontraba en las bibliotecas de los monasterios y era patrimonio de la Iglesia Católica que dominaba todo el mundo conocido. Los padres querían que sus hijos fueran sacerdotes o que ingresaran en alguna orden monástica para poder ser considerados hombres de cierta categoría social.
    En la época moderna es el científico quien cobra preponderancia. El Renacimiento es el momento histórico cuando eclosiona el periodo que hoy en día está tocando a su fin. El Arte es intelectual y surgen multitud de "ismos" y un gran esplendor tecnológico. La Religión y la Filosofía quedan trastornadas por la Ciencia, así aparecen numerosas sectas, corrientes filosóficas positivistas y doctrinas políticas materialistas como el capitalismo y el marxismo que marcan el modo de orientar ideológicamente a una masa social embrutecida y todavía sin ideas propias. El hombre se entiende como un ser mecánico cuyo objetivo es producir riquezas. La clase social dominante está formada por estudiosos del empirismo. Los padres quieren que sus hijos tengan una carrera científica para llegar a ser, por poner un ejemplo, médicos prestigiosos.
    En el futuro que se avecina, siguiendo la lógica de la Historia, volverá a ser el Arte quien prepondere sobre las otras tres disciplinas iniciando un nuevo ciclo de cuatro fases. En la nueva era el Arte no sólo no deformará a la Ciencia, ni a la Religión ni a la Filosofía sino que realmente ayudará a que éstas adopten su posición natural sin que ninguna subyugue a las demás. El Arte penetrará todas las categorías de la conciencia humana. La Estética absorberá a la Ética. La Figura aparecerá como un eco histórico de la arcaica pirámide egipcia siendo estudiada y apreciada para ayudar a comprender la Realidad dentro de un nuevo marco cultural donde un sistema de valores más armónico y menos despiadado encuentre su expansión sin por ello anular o rebajar los métodos tradicionales empleados por los puristas.
    La vivencia utópica del nuevo periodo se iniciará cuando finalmente los científicos, los religiosos y los filósofos puedan y quieran reconocer públicamente las interesantes aportaciones resolutivas que se desprenden de la Piedra para zanjar, de una vez y para siempre, casi todos los misterios que actualmente, a pesar del disimulo, envuelven en el más serio e inextricable mutismo a los expertos e investigadores de alto nivel de las cuatro disciplinas.
    El divorcio entre el ser humano y la Realidad natural y, por extensión, universal, pertenecerá a un pasado infeliz. De un Amor tan apasionado entre cuatro entidades tradicionalmente enfrentadas sólo podrá surgir algo positivo. Entonces la "raza" del religioso dejará de ser superior a la "estirpe" del científico y viceversa, la "casta" del artista dejará de ser inferior al "clan" del filosofo y al revés. El resultado será la ausencia de fanatismo y la consumación del mestizaje en lo que atañe al Conocimiento, algo que pesa sobre nuestra conciencia colectiva como la asignatura pendiente más difícil de superar. La tolerancia por todos los distintos sistemas de valores y el respeto por las ideas ajenas no sólo será un hecho sino que incluso cundirá un interés por buscar en lo del prójimo algo que quizás falte en lo propio. En lo que respecta a las ideas, el planeta podrá convertirse en una gran familia. La humildad intelectual será el abono que fertilizará los campos donde se plantarán los valores para que cada cual coseche su propio sistema en armonía con el universal. Desaparecerán las visiones parciales de la Realidad para dejar paso a un paisaje de conceptos generales y de panoramas globales donde se podrá respirar una atmósfera cultural en proceso de regeneración.
    A pesar de vivir este triunfo, paradójicamente, habrá algunos inadaptados que, sin otro remedio, se sentirán incómodos y deprimidos, su profesión empezará a estar anticuada y su razón de ser intelectual e incluso personal poco a poco derivará hacia el pasado. Si quieren seguir en la cresta de la ola será mejor que cuanto antes "cambien el chip" abriendo sus mentes a la gran fusión que en el terreno del Conocimiento se avecina a pasos agigantados olvidando las especializaciones inconexas y superando la arrogancia que pueda surgir como consecuencia de la falta de arrepentimiento.

    La Figura es un medio para comprender la Realidad y no un fin. Con independencia del entendimiento que se pueda hallar entre sus caras y aristas, esta Fórmula no contiene tesoro alguno. Durante su estudio, encontrará la gema en usted mismo, en su propia comprensión y nunca en la agudeza de un vértice o en la frialdad abstracta de una cara piramidal. La Parábola acabará transformándole, es una advertencia que desde aquí le hago: si quiere conservar intacto su actual sistema de valores, si desea continuar siendo la misma persona, le ruego que no entre en la Pirámide porque se perderá en el interior de la Nada.




    2/23/2003 12:00 am
    javi says "jugando con fuego"
    PARÁBOLA PIRÁMIDE
    por Fco. Javier de Lozoya

    Dedicado a la misteriosa nova V838 Monocerotis, gracias por abrir el Cielo para dejar paso al Vencedor.


    La originalidad consiste en volver a los orígenes (Don Antonio Gaudí)


    JUGANDO CON FUEGO

    La Pirámide es un modelo universal fundado en la belleza artística y es capaz de fusionar las versiones planteadas por la Ciencia, la Religión y la Filosofía salvando los obstáculos que impiden el acercamiento entre ellas.
    Mi hallazgo parte de la irresistible necesidad personal de jugar con el fuego que alumbra desde la pira de la Verdad para poder responder a las preguntas transcendentales que, desde niños, a todos nos embargan y que, con el paso del tiempo y por causa del desmedido protagonismo de los asuntos prosaicos, abandonamos por resultar insolubles. He conseguido destacar de forma sintética la gran utilidad como Símbolo geométrico de la Realidad, principalmente en este sentido la Piedra es un auténtico acierto y resulta muy útil para quienes estén familiarizados con el método psicológico que aporta la clave para desarrollar las interpretaciones.

    Unas pocas personas que han tenido la gentileza de opinar sobre mi trabajo han destacado su entidad pero, es curioso, casi todo el mundo se ha referido a ello como a algo que ya viene existiendo desde siempre o, al menos, desde hace mucho tiempo. A casi todos mis críticos constructivos les resulta familiar lo que ellos denominan "la filosofía de la Pirámide", quizá incluso también para usted mismo, querido lector, este tema le suene a pieza clásica. Sin embargo, no nos engañemos, la verdad es muy distinta. La Fórmula, hasta ahora, nunca ha sido parte del patrimonio cultural de la humanidad. Tanto para la Geometría como para el Arte las pirámides existen desde tiempo inmemorial, civilizaciones del remoto pasado la han utilizado con fines religiosos y astronómicos pero ahí queda la cosa, ignoro si alguna escuela de pensamiento se ha dedicado a estudiar la Piedra con cierta profundidad psicológica. No lo creo posible adoptando mi punto de vista porque, por ejemplo, el material científico que recoge esta formulación es hijo del tiempo actual, justo por este motivo la aparición de la Figura marca un hito en la historia del Conocimiento. Desde principios del siglo XX cuando empezaron a producirse los espectaculares avances teóricos de la Física hasta nuestros días, ha pasado un siglo entero, la suficiente cantidad de tiempo para que aparezca una interpretación psicológica que, además de dar coherencia, sea elemental y resolutiva. Las teorías de la Física, de la Biología y de la Genética han reposado en la conciencia colectiva de la humanidad y, por fin, ha surgido la posibilidad de una integración orgánica abrazando a la Filosofía y a la Religión. Lo importante es que precisamente la Estética, el alma del Arte, es el factor determinante que posibilita y condiciona la fusión. Entiendo la belleza artística como el principal factor de respuesta en conjunción con la capacidad abstracta filosófica que respeta la verdad empírica sin oponerse a la revelación propia de la Religión. Cuando me planteé el modelo piramidal decidí realizarlo como hace el músico al componer una sinfonía o el arquitecto al diseñar un monumento. El canon estético es la clave que abre la puerta a mis hallazgos. En este sentido mi trabajo quiere ser un buen ejemplo de que la Verdad y la Belleza van siempre de la mano y es imposible separarlas.
    De cualquier forma el espejismo anacrónico que sufren algunos interesados cuando se topan con la Parábola me hace pensar positivamente y me parece buena señal. Es como cuando alguien escucha por primera vez una canción y sin embargo se extraña por no percibir la novedad que ésta sin duda representa sino, más bien, por tener la sensación subjetiva de haberla oído muchas veces con anterioridad. Por eso también creo que la Piedra es algo tan clásico, tan fundamental que, de alguna forma, descansa por méritos propios en algún recóndito lugar de la enorme biblioteca que es nuestra conciencia colectiva como si fuera un viejo volumen olvidado por los siglos de los siglos. Hoy mismo por fin ha llegado el día de la emergencia coincidiendo con el fin de un ciclo cultural de sucesivas civilizaciones iniciado en el Antiguo Egipto y que ahora toca a su fin con la apoteosis de la barbarie y con la exaltación de la mediocridad propia de un mundo muy desorientado y en total descomposición. Este es uno de los signos de que, efectivamente, para la Pirámide el tiempo ya ha llegado. Yo creo que las casualidades, en este sentido, no existen, por eso no me extraña que, simultáneamente, algo con proyección de futuro y capacidad de cambio vaya a penetrar en el mundo para contrarrestar tanto desatino, para juzgar la calidad de lo que en el Conocimiento fue aportado por nuestros antepasados siguiendo el curso de la Historia.

    El comercio (la “piramidemanía” de los años 70 y 80) también ha hecho sus "pinitos" admitiendo y destacando una supuesta propiedad mágica responsable de la emisión y recepción de una determinada calidad energética, la celebre energía piramidal. Posiblemente hay alguna verdad en este tema, la pirámide cuadrangular parece tener propiedades electromagnéticas demostradas, yo desconozco este particular, curiosamente, sin embargo, mucha gente cree que mis pasos han partido de este terreno tan de moda. A estas personas mal informadas tengo que decirles que aunque sí hay un componente esotérico profundo y tradicional en la Fórmula capaz de explicar, por ejemplo, el auténtico significado y origen de la Astrología o del Tarot, sin embargo no existen falsedades intencionadas que busquen engañar a los demasiado crédulos para fomentar la aparición de una secta, de una corriente o de una moda más o menos escandalosa que pueda generar un negocio boyante.

    Cuando un autor desconocido y autodidacta, como es mi caso, presenta una idea nueva y diferente como ésta siempre resulta muy duro y difícil llegar a ser reconocido como eminencia por los críticos eruditos y los lectores en general porque para establecer el acercamiento adecuado a la obra, de entrada, el autor se ve obligado a proponerles un gran esfuerzo intelectual y de valoración estética e incluso, como en este caso, un cierto cambio de conciencia imprescindible para alcanzar un grado óptimo de comprensión inicial. Llegados a este punto casi nadie se quiere molestar y casi todos pierden el interés e incluso la curiosidad porque a la mayoría les cuesta mucho pensar en otras categorías olvidando los automatismos mentales, las ideas preconcebidas, las corrientes de opinión dominantes y las creencias dogmáticas que son tan fáciles de admitir sin esfuerzo alguno. La Parábola ofrece soluciones pero sólo para quienes paguen por adelantado el precio de estar preparados para poder y querer comprenderlas como tales, eso curiosamente no supone dinero alguno. Si un sujeto no tiene un sentido estético innato o si apenas sabe un poquito de Física probablemente jamás pueda valorar las aportaciones piramidales pero si, estándolo suficientemente, no lo quiere hacer, entonces es como el sordo de los Evangelios. Esto, lejos de ser un problema, es una prueba de que el estudio de la Piedra, Dios nos libre, a priori nunca creará acólitos oligofrénicos, ni heresiarcas descerebrados, ni ladrones que quieran apropiarse de ella para tergiversarla dirigiéndola hacia intereses oscuros puramente egoístas. Si algún día tiene partidarios estos pertenecerán a una élite de personas sencillas, no tienen por que ser sabios o expertos. Curiosamente y nunca por casualidad todas las personas capaces de encarar este reto tendrán un alto nivel de ser, todas ellas serán bellas emocionalmente y sanas mentalmente, la razón está bien clara.

    La mayoría de los eruditos de las cuatro disciplinas no estarán muy conformes con la magistral belleza de la Figura porque para algunos quizás supondrá un sonoro bofetón a sus ideas y a sus prácticas, por otra parte muy lúcidas y consecuentes. A muy pocos estudiosos les gustará admitir que lo elemental de la Pirámide sea suficiente para explicar sintéticamente cualquier nivel de la Realidad más y mejor que unas teorías barrocas por su complejidad y extensión analítica. No quiero decir con esto que yo, personalmente, las considere falsas o desajustadas, sino, aunque acertadas, simplemente parciales y demasiado complicadas. Lo más lógico es que la mayoría de ellos intente silenciar este hallazgo. Quienes se sientan molestos o perjudicados tampoco criticarán la Fórmula negativamente. Los científicos tampoco se rasgarán las vestiduras, sencillamente mirarán para otro lado como si no fuera con ellos la cosa. Si alguna vez alguien les pregunta por la Pirámide enseguida contestarán diciendo: "no merece la pena leer ese texto, no contiene ni una sola ecuación, es una pérdida de tiempo, esto es una prueba de que su autor debe ser un ignorante tremendo, no debe haber estudiado Física en su vida".
    A estos fanáticos les pido que no tomen la Figura como si fuera un insulto a la puridad de su sacrosanta Ciencia. Deben de acostumbrarse a no ser tan arrogantes y empezar a pensar que, hoy en día, ya no hace falta ser un científico galardonado para conocer y comprender algo sobre la Realidad, igual que tampoco hace falta ser cardenal para tener un concepto válido sobre Dios. Ya sé que están rabiosos porque no les cuadran las ecuaciones a pesar de tener muchas y muy potentes computadoras trabajando incansablemente día y noche sobre sus quiméricos proyectos. Todos sabemos que, por mucho que se afanan, no logran unificar las cuatro fuerzas ni encontrar la materia oscura que debería existir en el universo ni crear vida en el laboratorio ni encontrar el eslabón perdido entre el hombre y el mono. Yo no tengo la culpa de que estén tan empeñados en comprender la Realidad única y exclusivamente con el método lógico y de que así sea imposible obtener resultados concluyentes. Basta de comportarnos como envidiosos colegiales
    que ya somos adultos y unos necesitamos de los otros. Seamos consecuentes, pongámonos a disfrutar de la vida y a trabajar con nuestro corazón y con nuestro instinto además de con nuestra mente, aceptemos como interesante cualquier idea que pueda servir para refrescar nuestros principios y para renovar nuestros puntos de vista quizás un poco rancios. Seamos abiertos y tolerantes y olvidemos los errores humanos que todos cometemos para fijar nuestra atención en aquellos aciertos que aunque parezcan humildes puedan servir para dilatar nuestra visión de la Realidad. Perdamos el miedo a juzgar la Fórmula por temor a ser juzgados y tal vez condenados por Ella.
    Lo que es nuevo si además está en conjunción con la belleza y la verdad, con facilidad resulta desdeñado por quienes presienten que la aceptación de tal novedad implicaría el final de las viejas mentiras por ellos preconizadas, por otra parte sobradamente reconocidas como ciertas por la masa social adocenada en el error. Aunque el autor parezca ser un perturbado o, cuando menos, un petulante, él mismo tan sólo se considera un quijote predestinado a deshacer cualquier entuerto que sus detractores puedan plantearle. Eso sí, sin ecuaciones, no son necesarias para leer música.


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